¿Por qué mi carpintero nunca cumple la fecha de entrega?

fecha de entrega de carpinteria

Hay una frase que se escucha muchísimo durante una remodelación: “los carpinteros nunca cumplen”. Y siendo francos, algo de razón hay detrás de esa fama. Hay quien toma más trabajo del que puede atender, quien promete tiempos para cerrar una venta y quien fabrica antes de entender completamente el proyecto.

Pero también hay algo que como clientes pocas veces vemos: una fecha de entrega de carpintería no debería salir únicamente de una cotización.

Una fecha de entrega en carpintería no sale sólo de una cotización

Cotizar permite estimar un tiempo. Comprometer una fecha exige conocer el proyecto.

Cuando alguien pide precio para una cocina, un clóset o un mueble a medida, casi siempre pregunta al mismo tiempo: “¿y en cuánto tiempo me lo entregas?”. El problema es que en ese momento el carpintero todavía puede no tener toda la información necesaria para responder con precisión. Puede dar un plazo aproximado, por supuesto, pero una cosa es decir que un proyecto normalmente toma tres o cuatro semanas y otra muy diferente comprometer que estará instalado un viernes específico.

Para llegar a esa segunda respuesta primero tiene que existir un proyecto suficientemente definido.

¿Qué necesita un carpintero antes de comprometer una fecha?

Antes de fabricar necesitamos medidas reales, planos o una representación clara de lo que se va a hacer, materiales seleccionados, herrajes identificados y la autorización del cliente. También necesitamos saber si esos materiales están disponibles, qué carga de trabajo tiene el taller y en qué condiciones estará la obra cuando llegue el momento de instalar. Por eso pagar un anticipo es importante, pero no necesariamente significa que al día siguiente empiezan a cortarse tableros. La fecha de entrega de carpintería depende de que todas estas condiciones estén definidas antes de comenzar la fabricación.

Entre la venta y la fabricación existe una etapa de planeación que muchas veces es precisamente la que evita problemas después.

Lo hemos aprendido con errores propios. Hace poco, una diferencia de aproximadamente un centímetro en el ancho de unas hojas terminó afectando la relación del mueble con el granito. En otra ocasión no se tomó correctamente la altura de un mueble y eso modificó toda la fabricación. En papel un centímetro parece poca cosa; cuando varias piezas ya están cortadas, enchapadas o armadas, puede significar volver a fabricar.

Los cambios también pueden retrasar una carpintería

Lo mismo ocurre con los cambios. Es completamente normal que un cliente cambie de opinión durante una remodelación. El problema aparece cuando pensamos que cambiar el proyecto no debería cambiar también el calendario. Si el ajuste llega cuando apenas estamos cortando, puede ser relativamente sencillo incorporarlo. Si el material ya fue cortado y enchapado, probablemente habrá que rehacer piezas. Si el mueble ya está armado y el cambio es importante, puede tratarse prácticamente de un trabajo nuevo. El cambio puede ser perfectamente válido, pero la fecha original dejó de corresponder al mismo proyecto.

Los materiales también afectan el tiempo de entrega

Los materiales agregan otra variable. Un herraje especial puede retrasarse, puede faltar el cubrecanto del mismo tono del tablero o una pieza puede llegar equivocada. Nos ocurrió con una campana: llegó incorrecta y resolver el cambio tomó mucho más tiempo del esperado. Para el cliente puede parecer un detalle menor; dentro del taller puede detener una parte completa del proceso mientras los días comprometidos siguen corriendo.

La obra también puede retrasar la instalación

A todo esto se suma la obra. La carpintería suele ser uno de los últimos oficios en entrar. Yo digo que es una especie de maquillaje de la caja: es de lo que más se ve al terminar una casa, pero depende de mucho de lo que ocurrió antes. Para instalar correctamente deberían estar listos pisos, zoclos, pintura, algunas instalaciones y las bases necesarias para recibir los muebles. Si llegamos con una cocina terminada pero todavía faltan trabajos de albañilería, o si estamos instalando mientras siguen pintando alrededor, el tiempo que calculamos originalmente deja de ser el mismo.

Para el cliente, sin embargo, muchas de esas variables son invisibles. Si nosotros aceptamos una fecha, él no tiene por qué conocer la carga del taller, perseguir un herraje o entender qué salió mal en producción. Esa parte sigue siendo responsabilidad nuestra.

Nada de esto significa que el carpintero pueda utilizar la complejidad del proceso como excusa para no cumplir. Al contrario. Precisamente porque existen tantas variables, un profesional debería ser más cuidadoso al comprometer una fecha.

Una fecha imposible no se vuelve posible

Yo también he aprendido esto de la manera incómoda. En un proyecto calculé que necesitábamos tres semanas. El cliente necesitaba dos. En lugar de mantenerme en el plazo que consideraba razonable, terminé diciendo que haríamos todo lo posible por llegar. No llegamos y el cliente decidió quitarnos el proyecto por incumplimiento. Podría decir que la fecha era imposible porque el cliente la había pedido así, pero la realidad es que yo acepté intentarlo. Él no tenía por qué conocer nuestros tiempos internos; nosotros sí.

Con los años entendí que una fecha imposible no se vuelve posible porque alguien la necesite. Parte de ser profesional también consiste en saber decir que no o, por lo menos, explicar desde el principio qué puede comprometerse y qué todavía depende de decisiones pendientes.

Diferencia entre un tiempo estimado y una fecha de entrega de carpintería

Por eso creo que existe una diferencia importante entre un tiempo estimado y una fecha de entrega de carpintería comprometida. El primero puede darse durante una cotización para que el cliente tenga una referencia. La segunda debería construirse cuando existe anticipo, el proyecto está definido, conocemos sus implicaciones, revisamos materiales y sabemos en qué momento podemos incorporarlo realmente a producción.

Para conocer algunas recomendaciones sobre contratos y compromisos entre proveedores y consumidores, puedes consultar la información de Profeco sobre contratos de adhesión.

¿Cómo saber si un carpintero realmente puede cumplir una fecha?

Un carpintero profesional no es necesariamente el que te da la fecha de entrega más rápida.. Tampoco es el que promete que jamás tendrá un problema. Es el que puede explicarte de dónde salió la fecha que está comprometiendo y qué hará si alguna de las condiciones cambia.

Tal vez por eso, antes de preguntar solamente “¿cuándo me entregas?”, conviene hacer una pregunta adicional:

Por eso, antes de preguntar solamente “¿cuándo me entregas?”, conviene hacer una pregunta adicional:

Una fecha de entrega de carpintería debería construirse con información real y no solamente con una estimación rápida durante la venta.

¿Qué necesitas tener definido para poder comprometer esa fecha?

Si la respuesta contempla proyecto, medidas, materiales, producción e instalación, probablemente estás hablando de una fecha construida sobre información real. Si la fecha salió únicamente de decirte lo que necesitabas escuchar junto con el precio, quizá todavía no tengas una fecha. Tienes una expectativa.

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