Fabricar nos enseñó a diseñar

Cómo los problemas del taller y la instalación fueron transformando una carpintería en un estudio de diseño y fabricación.

diseño y fabricación de muebles

Nosotros llegamos a la carpintería casi por necesidad. Veníamos de la construcción y constantemente aparecía el mismo hueco dentro de las obras: alguien tenía que fabricar los muebles. Empezamos tomando diseños ajenos, buscando carpinteros que pudieran hacerlos y tratando de entregar lo que alguien más había imaginado.

El diseño y fabricación de muebles no consiste solamente en dibujar una pieza y construirla. También exige entender los materiales, anticipar los problemas del taller y resolver las condiciones reales de instalación.

En la práctica funcionábamos como maquiladores y, además, unos bastante inexpertos.

Los problemas de fabricar un diseño ajeno

La curva de aprendizaje fue costosa porque pronto descubrimos que fabricar un mueble no era simplemente recibir un dibujo y construirlo. Un carpintero podía interpretar una misma idea de distintas maneras y nosotros dependíamos demasiado de su experiencia para decidir cómo armarla. Si cambiaba quien fabricaba, podía cambiar también la solución.

Diseñar para resolver los problemas de fabricación e instalación

Los problemas se hacían todavía más evidentes al llegar a la instalación. Una casa no está construida con las tolerancias de una fábrica. Los muros no siempre están perfectamente a escuadra, los pisos tienen variaciones y las medidas reales rara vez se comportan exactamente como las de un plano. Intentar fabricar todo siguiendo cada irregularidad hacía los proyectos más lentos y costosos, y muchas veces ni siquiera producía un mejor resultado.

Poco a poco entendimos que una parte importante de nuestro trabajo tenía que suceder antes de fabricar.

Había que decidir dónde dejar una holgura, cómo absorber una diferencia, qué material convenía utilizar, qué herraje resolvía mejor un movimiento o cuándo una medida propuesta por el cliente iba a complicar innecesariamente la producción. También aprendimos que poder fabricar algo no significa necesariamente que convenga fabricarlo de esa manera.

Esta relación entre diseño y fabricación también se refleja en los procesos CAD/CAM, que conectan el modelo digital con las operaciones necesarias para producir una pieza.

Diseño y fabricación de muebles: conectar la idea con el taller

Ahí empezamos a invertir cada vez más en diseño.

No fue porque quisiéramos convertir una carpintería en un despacho de diseño. Fue una consecuencia bastante natural de los problemas que encontrábamos todos los días. Necesitábamos dejar de depender de que cada carpintero interpretara el proyecto a su manera y construir un lenguaje que pudieran entender igual el cliente, quien diseñaba, quien producía y quien finalmente instalaba.

Con el tiempo descubrimos que, en realidad, existen dos diseños dentro de un mismo mueble. Está el que necesita el cliente para entender cómo se verá, qué va a guardar, cómo lo utilizará y cómo se integrará a su espacio. Y existe otro que necesita quien lo va a fabricar: materiales, espesores, piezas, herrajes, uniones, tolerancias y forma de instalación.

Nuestro trabajo fue aprendiendo a conectar ambos.

Diseñar también significa entender lo que necesita el cliente

Eso también cambió nuestra relación con los clientes. Dejamos de limitarnos a preguntar qué querían fabricar y comenzamos a preguntar qué querían resolver. A veces la respuesta implica modificar una idea original. No porque sea imposible hacerla, sino porque conocemos lo que puede suceder después: puede encarecer demasiado el proyecto, exigirle al material algo que difícilmente puede hacer, complicar la instalación o dejar un problema que aparecerá con el uso.

No siempre es una conversación sencilla. A nadie le encanta escuchar que aquello que imaginó necesita cambiar. Pero cuando explicamos qué puede ocurrir y buscamos un punto medio entre la idea, el material, la fabricación y el costo, normalmente encontramos una solución mejor.

De carpintería a estudio de diseño y fabricación

Seguimos siendo fabricantes. Tenemos taller, producimos e instalamos cocinas, bares, clósets, recepciones y muebles a medida en Puebla. Pero con los años entendimos que, si nuestro único trabajo era fabricar lo que alguien más había dibujado, nuestro valor terminaba comparándose con el de cualquier otro carpintero capaz de hacerlo. La diferencia estaba en todo lo que habíamos aprendido antes de cortar la primera pieza.

Por eso hoy nos entendemos más como un estudio de diseño y fabricación.

Podemos trabajar como una extensión de un arquitecto o un despacho que necesita aterrizar una propuesta, o recibir directamente a alguien que todavía tiene solamente una idea. En ambos casos buscamos lo mismo: entender qué quiere el cliente, encontrar una manera viable de fabricarlo y conseguir que también tenga sentido en costo.

No dejamos la carpintería para convertirnos en diseñadores.

Fue la carpintería la que, poco a poco, nos obligó a aprender a diseñar.

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