
El LED convirtió la iluminación en una nueva herramienta de diseño para la carpintería, pero integrarlo bien exige pensarlo desde antes de fabricar.
¿Por qué se utiliza cada vez más iluminación LED en los muebles y en carpinteria?
En buena medida porque la tecnología lo hizo posible. El LED ocupa poco espacio, consume poca energía, genera relativamente poco calor y puede esconderse dentro de perfiles o ajustes de carpintería muy discretos. Además, hoy podemos escoger temperaturas de color, regular intensidades e incorporar sensores o controles touch con bastante facilidad.
La iluminación LED en muebles permite resolver iluminación funcional y ambiental sin convertirla en un elemento visible o añadido después.
Todo eso permitió que la iluminación dejara de estar solamente en plafones, lámparas y muros y empezara a meterse dentro del propio mobiliario.
Hace algunos años comencé a verla cada vez más en ferias de mobiliario y decoración: cocinas, bares, libreros y muebles de televisión donde la luz ya no parecía un accesorio colocado después, sino parte del diseño.
Y aunque puede parecer un detalle menor, funciona sorprendentemente bien.
Un LED integrado puede hacer que un librero deje de ser solamente un espacio para guardar objetos y se convierta también en un elemento decorativo. Puede iluminar una cubierta, destacar botellas en un bar o aportar una luz indirecta cuando no queremos encender toda una habitación.
El problema empieza cuando el LED se integra demasiado tarde
El problema empieza cuando lo pedimos al final
Integrar iluminación LED en muebles no significa simplemente pegar una tira de LED.
Hay que decidir por dónde pasará el cableado, dónde estará la alimentación, qué piezas necesitan mecanizarse y dónde se colocarán los perfiles LED para que la iluminación se vea, pero la instalación prácticamente desaparezca.
En el taller lo hemos aprendido varias veces.
Cuando un cliente decide agregar iluminación después de que el mueble ya está diseñado o fabricado, normalmente tenemos que buscar cómo atravesar piezas terminadas, esconder cables o modificar componentes que nunca fueron pensados para eso.
La regla terminó siendo bastante sencilla:
El LED que se pide al final casi siempre cuesta más trabajo y dinero que el LED que se diseña desde el principio.
Y esa diferencia también explica parte de su costo. El cliente no está pagando únicamente una tira de iluminación. Está pagando la integración.
Un bar con iluminación LED integrada
Un bar que se enciende con tocarlo
En uno de nuestros proyectos llevamos esa integración un poco más lejos.
Este tipo de soluciones forma parte de nuestro trabajo de [mobiliario a medida], donde la iluminación, los materiales y los sistemas de apertura pueden plantearse desde la etapa de diseño.
Fabricamos un bar con iluminación LED y utilizamos un sistema touch para encenderla. Basta tocar una zona determinada del mueble para activar la luz.
No cambia la función básica del bar, pero sí cambia completamente cómo se percibe cuando cae la noche. Aparecen las botellas, las texturas y los distintos planos del mueble, mientras la propia carpintería se convierte en una fuente de iluminación indirecta.
Ese tipo de proyectos también demuestra hacia dónde se está moviendo el oficio.
La carpintería moderna empieza a convivir cada vez más con electricidad, automatización, sensores y sistemas que hace algunos años difícilmente habríamos considerado parte del trabajo del carpintero.
No toda iluminación LED mejora un mueble
Eso tampoco significa que poner LED mejore automáticamente un mueble.
Mal colocado, demasiado intenso o utilizado simplemente porque está de moda puede conseguir exactamente lo contrario: distraer, generar reflejos incómodos o hacer que un buen mueble se vea más barato.
Diseñar el mueble también significa diseñar la luz
La iluminación tiene que tener una razón.
Probablemente el LED integrado seguirá siendo una tendencia durante algunos años, pero su verdadero valor no está en que esté de moda. Está en que, cuando se diseña correctamente, puede convertir un mueble en algo más que carpintería y ayudar también a construir la atmósfera de un espacio.
La luz ya no siempre llega después de que termina el carpintero.
A veces también tenemos que diseñar para ella.
Si estás pensando en integrar iluminación en una cocina, bar, librero, clóset o cualquier otro mueble, podemos ayudarte a resolverla desde el diseño para que la instalación quede integrada desde el principio.


