El granito ya está por las nubes. ¿Qué ponemos ahora en las cubiertas?

Fórmica, cerámico o granito: cómo resolvemos hoy las cubiertas de cocina en Puebla

Durante muchos años, escoger una cubierta para una cocina parecía una decisión relativamente sencilla. Si el presupuesto era limitado, utilizábamos fórmica. Si queríamos algo más resistente, con una mejor apariencia y había presupuesto suficiente, el camino natural era el granito.

Las dos siguen siendo soluciones perfectamente válidas. El problema es que entre una y otra se ha abierto una distancia importante.

En los proyectos que hacemos en Puebla lo vemos constantemente. Una cubierta sencilla de alrededor de 2.50 metros puede terminar, como referencia, cerca de los $3,500 cuando se resuelve en fórmica considerando material, corte, chapacinta e instalación. Algo semejante en granito puede acercarse a los $9,000, dependiendo de la piedra, los cortes y las condiciones de cada proyecto.

No son precios universales ni pretenden funcionar como lista de precios. Sirven para mostrar una situación bastante común: hay clientes que ya no quieren fórmica, pero tampoco necesariamente quieren hacer el salto hacia el granito.

Entonces, ¿qué ponemos en medio?

Cubierta cerámica: la alternativa entre la fórmica y el granito

La fórmica -el laminado plástico que comúnmente llamamos “formaica” en obra- tiene una ventaja difícil de discutir: es económica y permite resolver una cubierta con relativa facilidad.

La hemos utilizado durante años y seguirá teniendo aplicaciones donde tiene mucho sentido.

Pero también existe una percepción alrededor de ella que es difícil ignorar. Muchos clientes la relacionan inmediatamente con una solución de menor calidad. Parte de esa percepción es visual y otra tiene que ver con el comportamiento de cantos y juntas cuando están constantemente expuestos al agua.

En el otro extremo está el granito.

Es un material probado, resistente y que conocemos perfectamente. El problema no es el granito como material; el problema es que su costo ha ido creciendo y puede representar una parte considerable del presupuesto de una cocina.

Cubierta cerámica de gran formato para cocina en Puebla

Eso nos llevó hace tiempo a hacernos una pregunta bastante sencilla:

¿Tiene que existir solamente fórmica o piedra?

En algunos de los proyectos que hemos realizado, la respuesta ha sido no.

Una cubierta cerámica de gran formato podía ocupar precisamente ese espacio intermedio entre costo, apariencia y posibilidades de diseño.

Cubierta cerámica: una tercera opción entre la fórmica y el granito

Hablar de una cubierta cerámica todavía puede producir una imagen equivocada.

Pensamos en azulejos pequeños, muchas juntas o en aquellas cubiertas de mosaico que se hicieron durante décadas. En México incluso podemos pensar en las cocinas recubiertas con Talavera.

Curiosamente, eso demuestra algo importante: utilizar cerámica sobre una cubierta no es una idea nueva.

Lo que cambió fue el formato.

Una cubierta cerámica de gran formato permite aprovechar esas dimensiones para reducir juntas y plantear soluciones diferentes a las cubiertas tradicionales.

Hoy encontramos cerámicos y porcelánicos en piezas de 1.60 por 0.80 metros y formatos incluso mayores, acompañados de diseños considerablemente más sofisticados. Hay acabados que reproducen mármoles, piedras oscuras, vetas muy pronunciadas o superficies mucho más sobrias.

El tamaño de las piezas también cambia la manera de diseñar la cubierta.

Una placa de 80 centímetros de fondo, por ejemplo, permite sacar una cubierta tradicional de aproximadamente 60 centímetros y utilizar parte del material restante para resolver un zoclo contra el muro. Al mismo tiempo, disminuye considerablemente la cantidad de juntas respecto de las soluciones cerámicas tradicionales.

Eso fue lo que nos hizo empezar a verlo de otra manera.

No como una imitación económica del granito, sino como otro material disponible para resolver una cubierta.

¿Realmente funciona una cubierta cerámica?

Nosotros ya lo hemos utilizado en proyectos completamente diferentes.

En vivienda de presupuesto contenido apareció por una razón práctica: queríamos ofrecer una cubierta que se sintiera como una mejora frente a la fórmica sin llevar el proyecto al costo de una piedra.

En otros proyectos ocurrió algo distinto.

En barras y muebles residenciales hemos utilizado cerámicos simplemente porque encontramos diseños que funcionaban muy bien con el proyecto. Ahí el precio dejó de ser el argumento principal; lo importante era el acabado.

Mueble bar residencial en Puebla con cubierta y respaldo de porcelánico instalado por Alpetri.

Eso es probablemente lo que más me interesa del material.

Puede funcionar como una solución de valor en un proyecto donde estamos cuidando el presupuesto y, al mismo tiempo, convertirse en una decisión estética dentro de un proyecto residencial.

La cubierta cerámica también puede convertirse en una decisión de diseño cuando el acabado, el formato y la modulación del mueble están bien coordinados.

Lo hemos aprendido fabricándolo: la junta se diseña, no se esconde

Comprar una placa bonita es relativamente sencillo.

Convertirla en una buena cubierta es otra cosa.

La calidad final de una cubierta cerámica depende tanto del material como de la forma en que se corta, se une y se instala.

Uno de los principales aprendizajes que hemos tenido trabajando con estos materiales es que la junta no puede resolverse cuando la cubierta ya está fabricada.

Si tenemos una pieza de 1.60 metros y una cubierta de 2.50, la unión va a existir. La decisión importante es dónde va a existir.

Siempre que podemos, tratamos de relacionarla con la modulación del propio mueble: una división, el cambio entre módulos o algún punto donde visualmente tenga una razón de estar. Cuando una junta aparece en medio de una superficie sin ninguna relación con lo que sucede abajo, se nota mucho más.

Lo mismo ocurre con el canto.

Una placa puede tener un diseño extraordinario y aun así perder gran parte de su atractivo si el canto queda mal resuelto. El espesor, las uniones y la manera en que termina la cubierta cambian completamente la percepción del material.

También están los cortes.

Una tarja, una parrilla o una perforación requieren más cuidado que en una cubierta laminada. Hay que utilizar herramientas adecuadas, considerar los radios, trabajar con paciencia y entender que un error puede significar perder una pieza.

Eso nos ha hecho cambiar la pregunta.

No preguntamos únicamente cuánto cuesta la placa.

Preguntamos:

¿cómo vamos a convertir esa placa en una cubierta bien resuelta?

Ahí aparecen el corte, el canto, las juntas, el zoclo, los consumibles, el desperdicio y la instalación.

Y ahí también está buena parte del oficio.

¿Cuándo no usar una cubierta cerámica?

Tampoco lo utilizaríamos en todos los proyectos.

Si una cubierta exige una superficie larga completamente continua y el cliente no está dispuesto a aceptar ninguna junta, probablemente buscaríamos otro material o un formato diferente.

Tampoco es nuestra primera elección cuando la geometría obliga a resolver demasiados cortes complicados, curvas o cantos especialmente expuestos y el diseño no permite resolverlos con limpieza.

Y si el presupuesto es la única prioridad, probablemente la fórmica siga teniendo más sentido.

La cubierta cerámica funciona mejor cuando el formato, el diseño de la cubierta y la modulación del mueble juegan a su favor.

Eso es importante porque escoger un material no consiste solamente en encontrar el que se ve mejor en una muestra. Consiste en entender cómo va a terminar construido.

Entonces, ¿Cubierta cerámica, fórmica o granito?

No creo que exista una respuesta universal.

Hay proyectos donde seguiría recomendando fórmica. Hay otros donde el granito sigue siendo una magnífica solución y vale perfectamente lo que cuesta.

Lo que ha cambiado para nosotros es que el cerámico de gran formato abrió una tercera posibilidad que antes prácticamente no considerábamos.

No se trata de demostrar que un material es mejor que otro.

Diseñar y fabricar bien consiste muchas veces en entender dónde vale la pena gastar, qué necesita realmente el proyecto y cuál es la mejor manera de construirlo.

En Puebla ya hemos utilizado estas cubiertas tanto en vivienda como en proyectos residenciales. Todavía hay mucho por explorar, pero cada vez que enseñamos algunos de los nuevos formatos aparece una reacción que hace unos años habría sido difícil imaginar:

¿Eso realmente es cerámico?

Quizá esa sea precisamente la señal de cuánto ha cambiado el material.

Si estás haciendo una cocina, una barra o una cubierta en Puebla o sus alrededores y estás comparando materiales, vale la pena revisar las alternativas antes de decidir. En algunos proyectos el granito seguirá siendo la mejor respuesta. En otros, una cubierta cerámica de gran formato puede cambiar bastante la ecuación.

Alpetri Acabados, carpintería arquitectónica en Puebla.

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